jueves, 16 de febrero de 2012

La familia naranja



El CD Zamarat, hoy por hoy, y espero que por mucho tiempo, tiene algo que es dificil mantener en los grandes clubes: es una familia. Desde hace más de 15 años son reconocibles las mismas personas, con pequeñas variaciones, con incorporaciones y con bajas, pero manteniendo un esquema. Si es necesario mantener siempre un bloque en las plantillas deportivas, mantener siempre un bloque en la gestión de un club debería ser obligatorio, para no tener que soportar bandazos en lo extradeportivo.

Cualquiera que se acerque al club después de varios años sin pasar por allí, pondrá enseguida cara a la mayoría de los protagonistas, lo que provoca una sensación de calma en el club. Lo que es necesario, siempre para avanzar, es que se unan nuevos miembors, que aporten aspectos a los que otras personas no llegan, bien porque eran aspectos que en el club no tenían un máxima importancia, bien porque el crecimiento del club y los ascensos del equipo hacen imposible atender todos los aspectos. Al Zamarat han ido llegando personas, la mayoría para quedarse, otras han estado de paso porque sus obligaciones laborales no les permiten dedicar mucho más tiempo al club, pero todas han aportado en un aspecto que, hasta ese momento, estaba poco atendido.

Así, con el paso de los años, el Zamarat ha ido funcionando, con sus errores lógicos de todos los clubes, y más aquí en Zamora, como un reloj en los momentos importantes, con muchas piezas que conocían su cometido y que lo realizaban esperando que el resto de piezas consiguieran lograr su objetivo y llegar a buen puerto.

Sin embargo lo bonito, y la vez duro, del deporte es que por mucho que cuides la mayoría de los aspectos de un club, si el deportivo falla, todo se cae. También es cierto, que si todos los demás aspectos funcionan, el deportivo es más dificil que se resienta.

El Zamarat ha sabido rodearse de gente que ha mejorado aspectos del club a un coste muy reducido, minucias, pero que ayudan mucho a la buena salud de un club: prensa, relaciones con la afición, cantera, publicidad, pabellón... Y probablemente haya aprendido de errores del pasado suyos y de otros equipos. Sin embargo, como dije antes, si lo deportivo no funciona, el resto de poco sirve. Y ante Ibiza ha habido un partido, que, de haber perdido, habría desmantelado todas las esperanzas naranjas como le pasó, hace unos años, al FS Zamora frente a Pinto en casa. Un partido puede cambiar el devenir de toda una temporada y, puede que, el de un club.

Por la condición que tiene el CD Zamarat de ser el segundo equipo en la élite del deporte zamorano, desde que comenzó la campaña han llegado las comparaciones con el FS Zamora y su temporada en División de Honor. Desde un inicio se han buscado comparaciones y diferencias para intentar que esta experiencia no acabara de la misma forma que la del conjunto tricolor. entiendo que son circunstancias totalmente distintas por el tiempo en que se producen, porque se trata de deportes muy diferentes y porque, finalmente, casi todo lo cambia el aspecto deportivo.

Esta mañana, tras la victoria naranja en Ibiza, varias personas me han preguntado por la calle las diferencias entre este club y el FS Zamora, para que, de momento, parezca que en lo deportivo, las cosas vayan algo mejor aquí. Por lo que me pregunto y os pregunto ¿Que diferencias existen entre ambos clubes? ¿Ha aprendido algo el Zamarat de los fallos que cometió el FS Zamora en su andadura en Honor? ¿Si el Zamarat hubiera perdido en Ibiza nada de esto importaría y estaríamos prestandole únicamente atención a lo deportivo? Si quereis, lo debatimos por aquí.

miércoles, 8 de febrero de 2012

Y los sueños... sueños son.



Se acabó el sueño del Mirandés, el del fútbol modesto. Un equipo que había conseguido reunir delante del televisor a los que cada día juegan un fútbol de barro. A jugadores, entrenadores y sobre todo, aficionados. Un equipo que había conseguido ganarse la simpatía de casi toda la nación y había logrado que, su visita, se convirtiera en una fiesta en otros campos del grupo II.
No han sido los pioneros ni serán los últimos en lograr este tipo de éxitos. Toledo, Guadix, Numancia, Alcorcón... historias pasajeras que lograron su minuto de gloria y tuvieron que buscarse un futuro lejos de los focos. Algunos lo aprovecharon y otros lo guardaron en la hemeroteca.
Quizá el caso del Mirandes nos ha tocado más cerca, nos ha coincidido en la época en la que más vivimos la Segunda B o quizá, en estos tiempos de crisis, parece que la Primera División está más lejana que nunca. Lo que es ya irrefutable es que el Mirandés se ha ganado, durante unos meses, la admiración de muchos y los focos de unos pocos. Focos, que si no se consolidan con un ascenso a final de temporada, quedarán archivados junto a los que en su día vivieron otros héroes de esta competición.
Probablemente, el final de este cuento, de este sueño que tenía que terminar, no podía tener un mejor escenario que La Catedral celebrando el pase a la final como un gran éxito.
Y hoy, esta mañana, en todos los puntos de España, y en Anduva, epicentro del fútbol modesto, ya ha habido que ponerse las botas y mirar al fin de semana, a la eliminatoria nuestra de todos los días, dónde casi siempre se ponen en juego mucho más que tres puntos.

miércoles, 25 de enero de 2012

8.30 a.m. Donde todo empieza

8.30 a.m.

Un autobús llega a la parada para emprender un viaje de 5 horas. Su conductor, poco amigo de madrugar los domingos, hoy está un poco ilusionado, así que dentro de lo que cabe, el madrugón se lleva bastante mejor. Mientras se aproxima a la parada ve como otros 7 compañeros han llegado ya allí o se aproximan detrás de él. La fila de autocares colapsa toda la calle aunque el tráfico, a estas horas, es nulo.

En la parada un solo color despierta a la ciudad. El color de los aficionados del equipo. 400 valientes aficionados que van a recorrerse media España en busca de un domingo de fútbol. La forma de llegar a esa parada es totalmente distinta dependiendo del aficionado. Algunos, los más pequeños, con legañas en los ojos, han acabado convenciendo a sus padres, madres, abuelos o tíos para sumergirse en este viaje. Los niños, como esponjas que todo lo absorben, miran alrededor incrédulos. Ven cosas que nunca han vivido, se contagian de todos los cánticos, quieren formar parte de ellos, quieren ser partícipes de la fiesta.

Los jóvenes, los que más calientan estas citas vienen de una noche de fiesta. Una noche que se ha alargado algo más que de costumbre porque había que aguantar en vela hasta la hora de marchar. Las voces comienzan a estar desgarradas porque durante la vigilia muchos establecimientos se han querido unir a la fiesta y han puesto el himno del club en sus altavoces entre los últimos éxitos del momento. Los jóvenes saben, que aunque el sueño les vencerá en el viaje, todavía queda mucha fiesta por delante.

Otros, más mayores, han puesto el despertador el único día que se permiten dejar que la falta de sueño sea la que les despierte. A muchos de ellos no les ha hecho falta, antes de que sonara ya estaban de pie. ¿Dónde tendré yo la bufanda? Cariño, ¿me has hecho el bocadillo para el viaje? Un ritual oxidado por la falta de éxitos y a la vez la ilusión de un niño. El paseo hacia el autobús no difiere tanto del paseo matutino al trabajo excepto por la indumentaria.

Otros, los más mayores, los que han sobrevivido a cambios de estadios, a presidentes y entrenadores, los que recuerdan otro fútbol, los que llevan tatuados los colores desde casi antes de que naciera el club, han aprovechado para ir a misa, o para rezarle a algún santo. Salud, de momento, y a algunas edades, la que se puede, y el amor, pues también, pero una alegría, una alegría de mi equipo, es lo único que hoy te pido.

En la parada del autobús se reúnen los conductores, la mayoría ajenos al evento, sin embargo, durante toda la semana, el único tema de conversación es el partido. Quien más y quien menos ha oído hablar del evento, saben alguna cosa, barruntan ideas y se dejan llevar por la ilusión. El partido, apenas les interesa, el club, ahí está, sin moverse, pero la ciudad, esta semana, la ciudad, algo tiene, ha cambiado.

Los aficionados se reúnen y se reencuentran. Casi siempre son los mismos, ya se conocen. Los que llegan de fiesta y los que madrugan aprovechan para saludarse, para hablar. Algunos, sin conocerse, dialogan. Probablemente no tengan nada en común más que el amor a unos colores. No necesitan más.

De forma ordenada, pero con alegría, con cánticos, con ese gusanillo interior el viaje comienza. El día ha comenzado.

8.30 a.m.

En un hotel un chaval se despierta. Tiene 20 años y no está convocado. Le da igual, está nervioso. A su lado duerme otro futbolista. 32 años. Media vida de campo en campo, de hotel en hotel. Media vida corriendo detrás de una pelota. El chaval está lesionado, lleva toda la temporada sufriendo un calvario de lesiones. El míster le ha dejado venir a la convocatoria, es casi un aficionado más. La noche anterior vieron un video del rival. Se saben de memoria como juega el equipo, conocen a la mitad de los jugadores. Algunos han dormido juntos durante demasiados fines de semana. Conocen a sus mujeres, a sus novias, a sus padres. Son como de la familia hasta que entran al terreno de juego. Es difícil conocer más del equipo que van a tener enfrente pero siempre es positivo ver un video más.

El entrenador les ha puesto el toque de diana a las 10 a.m. Pero el chaval no tiene sueño. No puede dormir. Anoche estuvo dando vueltas en la cama y hoy se ha levantado el primero. Coge el chándal y sale al vestíbulo. Allí hablan con él los recepcionistas, son conversaciones banales que sirven para perder el tiempo. Para acallar la voz interior. No sirve de nada.

El chaval sube a la habitación y se encuentra a su compañero de habitación asomado a la ventana. Estoy nervioso, le confiesa. Nunca te acostumbras a estos partidos. Vienen 8 autobuses, 400 personas. ¿Has visto como está la ciudad? Es impresionante. El chaval ha vivido poco fútbol de momento y está impresionado por el ambiente. Su compañero, lo ha visto todo, pero está impresionado por el ambiente. El tiempo no pasa y es hora de llamar a casa. ¿Cómo estáis? ¿Qué hacéis? ¿Qué tal todo?

8.30 a.m.

Un aficionado local se despierta. Se asoma a la ventana, todas las casas están decoradas con los colores de su club. En cinco horas llegan unos amigos que hizo en el partido de ida. Unos amigos que hoy van con el equipo rival. No importa, lo bonito son las horas de antes. Ellos le enseñaron su ciudad, le llevaron a los mejores bares y le hicieron sentirse como en casa. Ahora es su turno, él va a corresponderles. Él y otros cuantos aficionados locales. Ha repasado durante toda la noche el planning: hora de llegada, lugar de llegada, recorrido, bares y vuelta al estadio. Todo tiene que salir bien, tiene que ser una fiesta. Mientras espera a que llegue la hora, saca la bandera, la desdobla, la observa y la vuelve a doblar. Hace lo mismo con la bufanda, con la camiseta. Enciende la televisión, busca programación local, enciende el ordenador, repasa lo que dicen los diarios, los foros… rememora el partido de ida, lo que asó, lo que se dijo, lo que tenía que haber pasado… Tiene sueño pero no va a dormir.

8.30 a.m.

Dos periodistas se suben en su unidad móvil y comienzan el viaje. Han cuidado la voz durante la noche, nada de excesos aunque el cuerpo se lo pedía. Han soñado como narrarían el gol de su equipo, el de la victoria. Han practicado mentalmente, se lo han imaginado, han soñado. Antes de dormir han repasado goles históricos de otros clubes, se han emocionado al oírlos y han soñado con ser ellos. Cuando empiezan el viaje adelantan a los autobuses de aficionados. Les pitan, hoy querrían ir en ese autobús, hoy llevan puesta la camiseta del equipo, de forma metafórica. Hoy es un día de contrastes. Hoy es el día que llevan tiempo soñando.

8.30 a.m.

El entrenador visitante se despierta por el sonido del móvil. Es otro colega de profesión que le llama. Le desea buena suerte, han coincidido muchas veces en los terrenos de juego, eso les ha servido para forjar una buena amistad. Suelen hablar por teléfono para pedirse informes, o para hablar de jugadores. Todo muy profesional. Hoy la llamada es distinta, hoy la llamada tiene que ver con una envidia sana y con el orgullo. El colega de profesión llama al míster visitante para desearle suerte, para preguntarle como está y para ser, un poco, partícipe de este día. Su triunfo esta noche es un poco el triunfo de muchos entrenadores, es un triunfo conjunto.

8.30 a.m.

Tú, en tu cama, durmiendo, descansando despertarás horas más tarde. Tu corazón, normalmente destinado al equipo de tu ciudad, hoy dejará un hueco para la victoria de otro modesto. Has conocido en otros tiempos esos viajes, esas hermandades con otras ciudades, esa comunión con una plantilla que devuelve todo el afecto. Tú sabes perfectamente que el triunfo del Mirandés es tu triunfo, el de tu club, el tuyo propio. Tú sabes perfectamente que la victoria del Mirandés compensa ligeramente todos esos madrugones, todas esas horas en autobuses recorriendo España, todo el dinero dejado en el fútbol. Tú sabes perfectamente que aunque los focos se encienden una hora antes del duelo, las 8.30 a.m es realmente donde todo empieza.

viernes, 13 de enero de 2012

El Toquerismo Ilustrado

Cuando comenzó la era Bielsa en el Athletic de Bilbao, pocos confiaban en la labor de Gaizka Toquero en el nuevo ensamblaje, sin embargo, el vitoriano ha conseguido hacerse un hueco, no únicamente en el once, sino en la ideología de Bielsa, lo mismo que consiguió hacer anteriormente con Caparrós, Carlos Pouso o Iñaki Alonso.
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Hace no tanto, en Argentina, el país se paralizaba para ver un partido de fútbol. Los argentinos, tan suyos para estas cosas, vivían inmersos en un debate futbolístico que dividía el país en dos mitades: Bilardistas y Menottistas. Dos estilos contradictorios buscando el mismo objetivo. Un debate que todavía, ahora, no está cerrado y sigue ganando adeptos cada día. Pero esa es una historia que llegará luego.

Hace tampoco no mucho, aproximadamente seis años, un joven vitoriano llegaba a la Segunda División B de la mano del filial alavesista. Por los campos de Segunda B, su casta, su pundonor, su esfuerzo en pos del grupo, no destacaba sobremanera. El filial babazorro jugaba al toque, intentaba construir y buscaba delanteros letales. En ese contexto, un jovencísimo Gaizka Toquero de 21 años, no era capaz de encontrar su sitio. Anteriormente había crecido en la disciplina de la Real Sociedad y llegado al equipo de su ciudad natal, el Alavés.

Tras la temporada en el filial vitoriano en la que disputó 29 partidos y metió dos goles, le tocó buscarse las habichuelas en el Lemona. Un Lemona muy especial. Al equipo cementero llegaría ese año Iñaki Alonso como entrenador tras pasar por la Cultural de Durango o el Eibar B. Iñaki Alonso, gran conocedor del fútbol del País Vasco, supo ver el talento de jóvenes futbolistas que parecían perdidos para la causa. El técnico de Durango se rodeó de Iosu Iglesias, pieza fundamental del Real Unión que años más tarde ascendería a Segunda División; Oinatz Bilbao, que volvería a la disciplina del Athletic Club y ascendería con el Guadalajara; Goikoetxea, que parecía defenestrado en el Barakaldo; Zuhaitz Gurrutxaga, que tocaba fondo tras llegar a debutar en Primera División frente al Atlético de Madrid o Gaizka Toquero.

Aquel Lemona acabó noveno el año, pese a que su objetivo era la salvación, y durante la primera vuelta coqueteó con los puestos de play-off. Un Lemona en el que, durante algunos meses del invierno, no había dónde entrenar y tenían que hacerlo en campos de tierra. Zuhaitz Gurrutxaga, uno de los miembros de aquel equipo siempre cuanta que, cuando vio que muchos de sus compañeros entrenaban después de trabajar durante todo el día, se dio cuenta de que tenía que ponerse las pilas.

Toquero goza de la confianza de Alonso, y aunque no es capaz de marcar ningún gol en toda la temporada, en el cuadro cementero juega 34 partidos. Las habilidades de Toquero, su facilidad para crear espacios a los compañeros y la molestia que crea en las defensas rivales cuando quieren fijarle, sirve para que el Lemona cuaje una de las mejores campañas de su historia.

Ese Lemona se desmorona al finalizar la campaña. El cartel que cogen muchos de sus integrantes hace que abandonen la disciplina del equipo vasco. Iñaki Alonso firma por el Real Unión dispuesto a dar el salto a la categoría de plata del fútbol español. Zuhaitz Gurrutxaga se enrola en las filas del Zamora CF buscando una nueva aventura fuera de su tierra, Oinatz Bilbao vuelve a convencer a los dirigentes del Athletic y Toquero se marcha al Sestao. ¿El detonante de su marcha? Carlos Pouso.

Pouso, que ahora es portada de periódicos gracias a la magnífica labor que está haciendo en el Mirandés, llegó en el año 2003 al Sestao con la ardua tarea de mantenerlo en Segunda B. En el 2007 va a iniciar su cuarta campaña al frente del equipo y no quiere desaprovechar la oportunidad de llevarse a Toquero y a Basagoiti del Lemona. Toquero comparte dupla de ataque con Óscar Martín que ese año alcanza la nada despreciable cifra de 11 goles. Tras ese año, el delantero guipuzcoano sólo ha sido capaz de sumar 14 en tres años. Toquero se sale en el Sestao, acaba de romper como jugador y se gana a la grada. Gran culpa de ello lo tiene Pouso que le valora, no solo como una pieza al servicio del equipo, sino como un jugador determinante. Pasa de ser un peón a jugar de Alfil.

Toquero lo juego todo en Sestao, los 38 partidos. Marca cinco goles pero deja su sello en el club verdinegro. En los campos del Grupo II la gente le destaca como un jugador valioso pese a que su aspecto hace parecer que no es tan joven. Las redes del Athletic de Bilbao se posan sobre él y Caparrós se lo lleva al primer equipo. Al utrerano no le acaba de convencer el juego de Gaizka por lo que le buscan una salida. Pouso, que en verano ha firmado por el Eibar en Segunda División, no tarda en hacerse con sus servicios. En cuanto llega a Eibar, se mete a la afición en el bolsillo, Pouso sabe cómo utilizar al vitoriano. En media temporada juega 16 partidos y mete 4 goles. La mala situación del Athletic y la falta de delanteros hacen que Toquero vuelva a tener una oportunidad en el club bilbaíno.

Con Caparrós, Gaizka es un revulsivo. Sale en los minutos finales a intentar provocar pérdidas en el rival, a intentar insuflar pulmones en sus compañeros. En marzo de 2009 consigue marcar su primer gol con la camiseta rojiblanca en la Copa del Rey frente al Sevilla. Un mes más tarde, en Soria consigue empatar el partido y es el mayor artífice de la remontada. Caparrós comienza a confiar en un jugador distinto. “La Catedral” demasiado acostumbrada a años de penurias, alaba el pundonor del 2 rojiblanco.

Esa reconversión de la grada; pasar de Julen, Yeste, Etxeberría… al pundonor de Toquero tiene una fecha marcada a fuego: 13 de mayo de 2009. El Athletic llega a una final de Copa del Rey 25 años más tarde y frente al mismo protagonista: el FC Barcelona. Ese día, durante más de 20 minutos, la afición del Athletic Club de Bilbao creyó en el milagro gracias a un gol de Gaizka Toquero: había nacido una religión: el Toquerismo.

La grada comenzó a creer en un estilo de fútbol en el que su máximo exponente era Gaizka Toquero. El buen momento de los leones, con las internacionalidades de Iraola, Javi Martínez o Fernando Llorente no desataba tanta pasión como el juego de Toquero, clave en la mayoría de las fechas señaladas del Athletic de Caparrós. “Ari, ari, ari, Toquero Lehendakari” o el mítico “Gaizka Toquero, mejor que el Kun Agüero” se escuchan en la catedral del fútbol los días de partido. San Mames ha dictado sentencia. Pero, volvamos al inicio.

El Athletic Club vive sumido en un Bilardismo propugnado por Caparrós, un club cuyo objetivo es la victoria renunciando a la plástica en el juego. Al menos, a la plástica actual de toque, ya que no deja de tener belleza el juego de los leones. En ese ambiente de lucha, Toquero se siente cómodo, es pieza clave en el esquema. Sin embargo, en el verano de 2011 el Athletic reemprende un cambio de mentalidad. Urrutia apuesta por la llegada de Bielsa al banquillo. Una apuesta por el Menottismo, o incluso yendo más allá, por el Bielsismo, prácticamente una religión en sí misma.

Bielsa comienza su andadura con las ideas muy claras: el centro del campo es para Muniain y Ander Herrera y a partir de ahí fluye el equipo. Javi Martínez se retrasa a la defensa, desde dónde le da mayor salida de balón al equipo. Llorente es el referente junto a Susaeta. En ese esquema, en ese modelo, Toquero vuelve a ser un peón, un trabajador. Con Bielsa en el banquillo del Athletic ha llegado la Ilustración a Bilbao. Sin embargo, pronto se trunca su plan, Llorente se lesiona y Bielsa tiene que echar mano de Toquero. La grada se debate entre el Toquerismo y el Bielsismo. Dos estilos que parecen contradictorios, dos piezas difícilmente ensamblables. Durante la ausencia de Llorente, Toquero ha demostrado acoplarse, con sus carencias, al juego que propugna Bielsa. Sus cabalgadas abren espacios para las diabluras de Muniain. De sus botas comienzan a nacer goles y asistencias que valen victorias o empates. La grada vuelve a creer en Toquero aunque mantiene una fe ciega en el Bielsismo. Ayer Toquero salió en la segunda mitad para inventarse un gol antológico. Para atreverse con más cosas que las que antes hacía. Toquero se ha convertido al Bielsismo. Ha nacido el Toquerismo ilustrado.

miércoles, 11 de enero de 2012

El último Dakar de Meoni

Se cumplen seis años desde que el valiente motorista italiano nos dejara por un paro cardiaco en el que tenía que ser su último Dakar.
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Por la cabeza de Fabrizio Meoni se pasó dejar el Dakar varias veces. Magulladuras, cortes, quemaduras y el vacío que deja ver como compañeros nunca volverán a correr. La prueba más dura del mundo, dicen. La prueba más bonita del mundo, dicen. Su dureza es directamente proporcional a la magia que desprende su recorrido, cementerio de pilotos y de ilusiones.

Meoni conocía bien todo lo que otorga el Dakar. Llevaba 13 participaciones a sus espaldas desde que en 1992 llegara al Lago Rosa en duodécima posición a lomos de una Yamaha XTZ660 de serie. El italiano tenía una única obsesión, vencer en la prueba reina que se le seguía escapando. Meoni demostraba que era rápido. Vencía en Túnez y en Egipto sin grandes dificultades pero mordía el polvo en la gran ronda. El de Arezzo veía coronarse a Stéphane Peterhansel durante cinco ocasiones, a su compatriota Edi Orioli en otras dos y a Richard Sainct en las dos restantes. Al italiano se le escapaba la oportunidad de vencer en un Dakar.

Pese a las repetidas derrotas que iba a acumulando, su pasión aventurera había servido para que en su pueblo natal lo conocieran como Fabrizio El Africano. Siempre a la vanguardia, siempre en cabeza, no dejaba de ser un piloto complicado de batir en la pista, sino también con ambos pies en el suelo. Durante muchos Dakar se erigió en el portavoz de los pilotos cuando la seguridad no era suficiente o cuando los recorridos no les satisfacían. En 2005, el año de su fallecimiento, Meoni fue uno de los más críticos con un recorrido, que tenía poco de aventurero para su gusto. El Dakar era mucho más que una carrera para “El Africano”, el Dakar era una forma de vida.

Nueve años de sinsabores no sirvieron para que Meoni quisiera dejar de participar en el Dakar. Eterna promesa de las dos ruedas, quería lograr su sueño costara lo que costara. En 2011 volvió a la línea de salida de Paris dispuesto a luchar por la gloria en el Lago Rosa. El vigente campeón, Richard Sainct, parecía de nuevo el máximo aspirante a revalidar el título. Un español, Jordi Arcarons, parecía su más ferviente competidor. En las quinielas, como todos los años, Fabrizio Meoni, aunque en un lugar más retrasado. Sin embargo, en la cabeza de Meoni estaba una única meta: ganar. La constancia del italiano hasta el momento había sido única, irrepetible. “El africano” acumulaba caídas, derrotas, lesiones… pero nada era tan fuerte como su amor por el continente africano. Por eso en 2001 venció en el Lago Rosa y en 2002 repitió triunfo. Meoni dijo: “África me ha dado tanto”.

Meoni había cumplido su sueño, que era vencer el Rally Dakar. Había conseguido dos triunfos consecutivos, y en su cabeza, ya cansada, empezaba a posarse la idea de retirarse. Retirarse en lo más alto, como ese joven italiano que llegó un día a África para enamorarse del continente y que a base de trabajo había conseguido convertirse en el más grande.

Sin embargo, el Dakar tiene esa magia, difícil de explicar para el que no ha corrido, que te hace volver a volar sobre el polvo. Meoni volvió en 2003 pese a las especulaciones de que lo dejaría. No pudo volver a ganar, uno de sus fantasmas del pasado, Richard Sainct, conseguiría su último Dakar antes de fallecer en 2004 en el Rally de los Faraones. Meoni se veía con fuerzas, con ganas de volver a ganar, de conseguir un tercer triunfo, de escribir su nombre con letras de oro en la historia de los Raids, pero en 2004 se cruzó en su camino Nani Roma y le volvió a alejar de su sueño.

Meoni se vio derrotado, mayor, alejado ya de su velocidad imparable. Meoni era un viejo lobo capaz de vencer etapas por su sabiduría, por las 12 ediciones de Dakar que llevaba a sus espaldas y por el que tuvo alguna vez, retiene bastante de ello. Pero sabía que no tenía la frescura de los jóvenes que venían empujando fuerte: Nani Roma, Cyril Despres, Marc Coma…

Meoni reunió a los medios de comunicación y comunicó que dejaba las dos ruedas, que se alejaba de la moto, pero sobre todo, que abandonaba este continente, África, su continente. Durante un tiempo “El Africano” despareció del mapa, hizo vida normal y miraba las carreras desde su casa, desde su televisión. Sin embargo el gusanillo del Dakar seguía dentro de Meoni, le picaba cada día más y le decía: ¿Por qué no una última vez, Fabrizio?

Meoni decidió volver al Dakar. El último Dakar. La última participación. Poder disfrutar de Marruecos, de Mauritania, de Senegal o de Mali. Poder sentir esa sensación de libertad cuando te lanzas a tumba abierta por las dunas del desierto. Notar una extraña sensación en tu corazón cada vez que cruzas una aldea africana, cada vez que te acercas a esos niños que miran el paso de la caravana del Dakar.

A “El Africano” no le gustaba el recorrido de este año, y con la sabiduría que otorga la experiencia, decidió comentárselo a la organización. Era un recorrido que permitía demasiada navegación, instrumentos a los que estaban mucho más adaptados los jóvenes y que le quitaban un poco de esa magia que tiene este rally.

Un fatídico 11 de enero, Meoni se levantó con la noticia de la muerte de “El Carni”. Su KTM, que tantos problemas le había dado durante todo el Dakar, le había conseguido matar al final. Durante la noche habái sido operado y parecía que no revestía peligro, pero el Dakar siempre guarda una última sorpresa. En Dakar, en el hospital de la localidad, a “El Carni” le extirparon el bazo. No pudo sobrevivir. Meoni, como todo el campamento se levantó con esa noticia, otra noticia fatídica, otro piloto que se deja la vida en este rally, mágico, peligroso, enigmático.

Meoni se transformó al subirse a la moto, como hacen el resto de grandes pilotos. Su corazón bombeaba al mismo ritmo que la bomba de gasolina de su moto. La mejor forma de honrar a un piloto muerto es volar sobre las dos ruedas, es pasar dunas como si fueran asfalto, es luchar codo a codo con los compañeros. Es llegar vivo al campamento habiendo dado lo mejor de si mismo. Meoni no pudo honrar a “El Carni”. Poco después de pasar la segunda especial cayó al suelo, se separó de su moto y, como si estuviera conectado a ella y ella fuera lo único que le hacía vivir, su corazón se frenó en seco y dejó de latir. El desierto, su desierto, la tierra que le dio la vida, se la estaba arrebatando. Meoni yacía al lado de su moto, en su casa, en su patria. El desierto sabía que era la única forma de que este fuera el último Dakar de Meoni, hacerle quedarse para siempre con él.

Meoni cumplió su sueño, cumplió su palabra y murió por amor y por un sueño, que es la única forma que para Meoni tenía sentido morir.

29 motivos para soñar

Zamora está acostumbrada a perder. Un estigma de años, de siglos, eterno. Incluso a veces los zamoranos, emigrantes por naturaleza, expandimos ese pesimismo por los lugares que "conquistamos". Este pesimismo nos obliga, sin darnos cuenta, a devaluar lo propio y aumentar el valor de lo ajeno. Un estigma zamorano, digno de estudio, al menos.

Cuando en el Zamora CF había vacas gordas, el zamorano de a pie salía para decir su frase más típica:"No interesa subir" o la casi tan tópica "No hay dinero". Frases que han ido pasando de padres a hijos de una forma tan interna que hasta los escépticos empezaron a creerlas. En los mejores momentos de su historia, siempre los rojiblancos se sintieron inferiores a alguien.

Algunas de esas veces, pese a sentirse inferiores,
consiguieron gestas importantes: Empatar en el Carranza, vencer 4 - 2 al Athletic B, el 1-1 en el Pizjuán o el 1-2 en Linarejos. Incluso en esos momentos de mayor alegría, el pesimismo zamorano se dejaba notar al seguir sintiéndose inferiores al equipo rival. Quizá, únicamente en Castalia, tras haber remontado en casa un 0-1 en 45 minutos, toda la ciudad se creyó, por primera vez en su historia, que podían ser los buenos de la historia.


Tras años de luchar por lo máximo, de grandes jugadores, de acariciar la Segunda División, las vacas gordas se acabaron, y al Zamora le tocó luchar por objetivos más bajos. Entonces, y sólo entonces, el Zamora empezó a pensar en crear un proyecto, una modelo de club, un estilo de fútbol. Para crear ese nuevo Zamora CF se contrató a Ricar que ya conocía la ciudad y que comenzaba su andadura como técnico. El plantel, lleno de viejas glorias y jugadores que nunca llegaron a cuajar acabó con un Ricar que se puso nervioso a las primeras de cambio. Otros dos cambios más de técnico y un cambio de presidente fueron suficiente para que el posible modelo de club se derrumbara. Los resultados primaron sobre la filosofía.

Con la llegada del verano de 2011, el club tenía que volver a reinventarse y apostar por un modelo de club de nuevo. Un modelo en el que la cantera tuviera un papel fundamental en la base del equipo. Un idea de club perseguida desde hace años, pero no llevada a cabo hasta la actualidad (se peleó por tener un filial en regional, se apostó por las categorías inferiores gracias al trabajo de Luis Alfredo Puente y de Luis de Mena y todos los entrenadores que han trabajado en ellas y se intentaron crear alianzas con otros clubes de la provincia y de la región). Un modelo de club sostenible que imitaba lo que otros clubes modestos habían ido realizando durante las últimas temporadas.

Al modelo le faltaba un único paso, la adaptación del modelo al primer equipo. Renovación de plantillas, filosofía de juego y modelo de club. El nuevo modelo le otorgaba la parte deportiva a Parras, ex-entrenador del Villaralbo entre otros y el mando del primer equipo a Roberto Aguirre, que le había cambiado la cara al equipo la pasada campaña. Quizá el mayor aval de Aguirre era la confianza que había mostrado en los juveniles Dani Hernández, Jorge Hernández
y Carlos Ramos. El tercero marchó al Atlético de Madrid, pero los otros dos, junto con Garretas pasaron a formar parte de las alineaciones del asturiano. Junto a ellos, Dani Mateos y Pablo han tenido su oportunidad de debutar en estas primeras 19 jornadas. Además volvía Miguel Santos a su equipo de formación y seguían de años anteriores Hugo Aguado, Miguel y Rubén Luceño. Un equipo que contaba con 7 canteranos habitualmente y con
otros 3 (Dani Mateos, Pablo y Eguileor) de forma puntual. Junto a ellos otros dos zamoranos con varias temporadas en el equipo (Agustín y Manu Arias) y otros dos jugadores que continuaban de la pasada campaña (Sergio Sánchez y Jairo Álvarez). El margen de maniobra para confeccionar la plantilla era escaso y por eso el nuevo modelo de club del Zamora CF tenía que ponerse en marcha.

Con motivo de la necesidad de implantar un modelo basado en los zamoranos, el pesimismo invadió la ciudad. Acostumbrados a devaluar la valía de los de aquí, el aficionado medio se pasó la pretemporada pensando en como íbamos a salir al año siguiente del pozo de la Tercera División. El nuevo modelo del Zamora CF echaba a andar en Ponferrada y frente a un Mirandés más equipo de Segunda que de Segunda B. Dos derrotas y la grada podía hacer alarde su pesimismo histórico y comenzaba a pedir cambios en el equipo. Otros dos empates en Torrelavega y frente al Osasuna Promesas dejaban a los rojiblancos con dos puntos de doce posibles. Pobre bagaje para el equipo que se codeaba con los puestos de descenso. Sin embargo, tras el descanso en Zubieta todo cambió. Tres goles y este Zamora comenzó a funcionar. Ha
funcionado tanto y tan bien que al final de la primera vuelta los rojiblancos tienen 29 puntos, 29 razones para soñar con un modelo de club que funciona. 29 alegrías para una afición acostumbrada al pesimismo que ve como este estilo, con tiempo, puede devolverle las alegrías. Comienzan a oirse rumores sobre el futuro de una gran aprte de los jugadores del club, jugadores que comienzan a tener varias novias por la geografía zamorana, jugadores que, de irse, dejarían un caudal de dinero para limpiar las arcas zamoranas. Y detrás de ellos, la fábrica de jugadores rojiblancos sigue funcionando. Roberto Aguirre sigue mirando al "B" (Rubén Luceño, Eguileor, Dani Mateos, Fernando) y al juvenil (Pablo y Cristian se ejercitan con el primer equipo en algunas sesiones) y el trabajo de cantera con Luis de Mena a la cabeza sigue funcionando a la perfección.

El futuro del club pasa por seguir este estilo. Por dar máximos poderes a Luis de Mena para que siga creando una forma de fútbol en los Anexos del Ruta de la Plata. Renovando a Roberto Aguirre, para que, desde ya, pueda empezar a confeccionar la plantilla del año que viene y trabajando en un Zamora de futuro, y sobre todo, haciendo que este modelo crezca año a año, y el zamorano vuelva a acercarse al Ruta de la Plata e intente, de una vez por todas, quitarse el complejo de inferioridad.

viernes, 23 de diciembre de 2011

Con la inestabilidad por bandera

El Atlético de Madrid vive sumido en aguas turbulentas desde que la familia Gil llegara al club y únicamente un doblete y una Europa League han conseguido llevar la alegría a unos aficionados que esperan resultados pero también una estabilidad que les devuelva la confianza en su club.
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En 1995, durante un verano en Marbella, Nacho Aranda, periodista de Canal +, por entonces en Antena 3, cubría el debut de Radomir Antic en el banquillo del Atlético de Madrid. La pregunta del periodista al técnico serbio fue clara: "¿Por qué va a durar usted más que los anteriores entrenadores?". Hoy, en 2011, 16 años y medio más tarde la pregunta sigue igual de vigente. Un periodista cualquiera podría acercarse a la rueda de prensa de Simeone y preguntarle qué tiene él que le hará durar más que sus predecesores. Probablemente el "Cholo" no tendrá la respuesta. Es dificil tener la respuesta cuando por el vlub han pasado entrenadores de la casa como Abel Resino o Luis Aragones, hombres que se han labrado un buen curriculum en el fútbol español como Quique Sánchez Flores, Javier Aguirre o Marcos Alonso o técnicos muy respetados en el extranjero como Radomir Antic, Claudio Ranieri o Arrigo Sacchi. El elenco de entrenadores utilizados deja poco margen a que el nuevo inquilino del banquillo del Manzanares pueda traer consigo algo que sea distinto a lo que ya han ofrecido sus antecesores.

Desde la eliminación del club colchonero a manos del Albacete en la Copa del Rey, mucho se ha hablado de la comparación entre los técnicos (o el técnico) que ha tenido el Manchester United y la lista de técnicos que desde que la familia Gil se hiciera cargo del club en 1987 han pasado por el banquillo rojiblanco. Sin embargo, no hace falta irse tan lejos para comprender la magnitud de la inestabilidad en la que vive sumido este club. Desde 1987, el Atlético de Madrid ha cambiado de técnico 49 veces (aunque algunos entrenadores como Antic, Aragonés, Heredia... lo hicieron en diversas épocas), en este mismo tiempo, los otros tres clubes que históricamente se han disputado la hegemonía de la liga española están muy lejos de esa cifra. El Real Madrid, que en toda su historia ha tenido 40 entrenadores distintos, en este tiempo cambió de técnico 26 veces, casi la mitad que los atléticos. Por su parte, el Fútbol Club Barcelona solo hizo en este tiempo 14 cambios de entrenador y para llegar a los 49 cambios habría que remontarse hasta 1941. Por su parte, los bilbainos del Athletic cambiaron 21 veces de entrenador en esta época.

Sin embargo la comparación atlética ya no es sólo con los que otrora eran sus grandes rivales por el título, otros equipos de la zona media - alta, que luchan en la actualidad con los rojiblancos por clasificarse para la Uefa Champions League, como pueden ser el Valencia, el Villareal o el Sevilla, también han modificado sus banquillos en menos ocasiones. Los chés han tenido 23 cambios de entrenador, el submarino amarillo cuenta a Molina como el integrante 12 del banquillo y los sevillistas han cambiado 24 veces.

Si el vaiven de entrenadores y de estilos futbolísticos fuera poco, durante le época de la familia Gil, la cantera fue suprimida dejando que los jóvenes valores que entrenaban soñando con algún día poder llegar al Calderón, viajaran a otros equipos. Años más tarde, cuando el daño estaba hecho, se volvió a crear esta infraestructura que comienza a funcionar. Desde ese momento, la política de fichajes, presidencialista, inició una carrera agónica por conseguir la última ganga del mercado que normalmente no traía consigu ningún rendimiento deportivo. Muestra de esa inestabilidad deportiva son los doce fichajes (más tres jugadores que vuelven a la disciplina rojiblanca tras cesión) que se han fichado esta temporada.

Sin embargo, el problema del Atlético de Madrid está en la urgencia histórica, en la inestabilidad. Cambios de entrenadores, cambios de filosofía, cambios de jugadores e incluso un futuro cambio de estadio. Múltiples cambios intentando buscar, de forma milagrosa, el botón que accione el funcionamiento de la máquina rojiblanca abandonando por completo una idea de club, una filosofía que es la que ha llevado, la mayor parte del tiempo, al resto de clubes y al propio Atleto a cosechar éxitos.

El bucle atlético comienza a enrocarse durante casi 25 años y la diosa fortuna, que aisladamente ha sonreido a los rojiblancos, comienza a tener cada vez más difícil su papel en un club que juega a la ruleta rusa y al que solo le queda un activo con el que seguir apostando: su afición.

miércoles, 30 de noviembre de 2011

El capitán dormido


Agustín Villar Hernando es el capitán del Zamora CF desde que Dani marchara a Vallecas dispuesto a triunfar en primera división años más tarde. Agustín cogió la capitanía en su tercera temporada tras jugar dos play-offs de ascenso con los rojiblancos, tiempo suficiente para empezar a ganarse el respeto de su afición.

En la tercera temporada, la primera del sufrimiento para la parroquia zamorana, Agustín se ganó la admiración de sus compañeros, el respeto de sus entrenadores (hasta tres hombres cogieron el banquillo rojiblanco ese año: Ricar, Beto y Liceranzu) y la confianza del presidente que lo había fichado y que ese año abandonaba el barco tras muchos años dirigiéndolo.

Desde ese tercer año hasta la actualidad tocaban tiempos duros para el club y para el capitán y es en esos momentos cuando el brazalete cobra mayor sentido. A los problemas deportivos, cuajando las peores campañas de la última década, se unió una zozobra institucional que hizo peligrar el futuro del club. Además, las lesiones obligaron a Agustín a ver desde la grada demasiados partidos.

En la ciudad se empieza a cuestionar el futuro del "4" por las lesiones de los últimos dos años. Entre ambas el capitán va a acumular más de 24 jornadas de liga perdidas, demasiadas para un hombre de tanto peso en el equipo.

Quizá el problema no sean las 10 jornadas de liga que el de Peleagonzalo se puede perder este año, cifra que muchos otros jugadores acumulan a lo largo de una liga entre pequeñas lesiones. quizá el problema es la dependencia que el equipo ha tenido de su brújula durante estos cinco años.

El año que Agustín aterriza en Zamora proveniente del Guijuelo es prácticamente un descnocido para los aficionados rojiblancos. Ese año lleva el dominio de los partidos junto con Aitor Sanz en la medular y es el madrileño el que se lleva toda la gloria, con merecimiento pues cuaja una gran campaña. Agustín, sin embargo, consigue robarle la titularidad a uno de los flamantes fichajes de este año, Iván García, que solo aparece para meter un gol en Vallecas y darle esperanzas de ascenso a los zamoranos. Ni siquiera la llegada en el mercado de invierno de Sergio Torres, que acabará jugando por delante del doble pivote, es capaz de restarle protagnismo a Agustín. Ese año Agustín juega 36 de los 42 partidos que juega el Zamora.

Al año siguiente Agustín tiene que sobrevivir a la marcha de Aitor Sanz, sin embargo la compañía de Curro Vacas y de Marcos Rodríguez le sirve al zamorano para volver a meter en el play-off a su equipo. Ese año la importancia del de Peleagonzalo aumenta y es que juega 38 de los 41 partidos del equipo.

Su tercer año en Zamora es el de la consagración. Agustín había conseguido rendir a un gran nivel en equipos de play-off, sin embargo, un cambio en el proyecto, obliga a los rojiblancos a pelear por no descender y Agustín tiene que ser el faro en un centro de campo que decepciona con fichajes de hombres que estaban de vuelta. Edu Roldán o Txiki no dan el nivel previsto y solo la irrupción de Curro, y la llegada en Diciembre de Gallardo, le dan empaque a un equipo roto. Agustín juega 35 de los 40 partidos que disputa el equipo zamorano.

Agustín, tras tres años, firma 109 partidos de 123 posibles, es decir, el 89% de los partidos posibles. La importancia del jugador aumenta si además tenemos en cuenta que en esos tres años son cuatro los entrenadores que cuentan de forma continua con el pivote.

Tras tres temporadas "gloriosas" para el zamorano, la cuarta comienza con él como estandarte del equipo junto con Manu Arias. Dos zamoranos llamados a reconducir la situación del equipo. Tras miles de problemas institucionales, económicos y deportivos, el Zamora tendrá que volver a pelear por no descender. Agustín es pieza clave en el centro del campo, aunque el mister no acaba de encontrar la tecla de su acompañante. Por el centro del campo desfilan Manu Arias, Jeffrey, Gallardo, Etxaniz, Mario Núñez, Kike Vázquez y Carlos Ramos. Siete jugadores diferentes para acompañar o para suplir a Agustín. Y es que el capitán se lesionó en la primera vuelta y se perdió doce jornadas entre recaidas y recuperaciones que hicieron que el equipo pasara una de sus peores crisis y que acabara con el cese de Liceranzu.

Con Aguirre el equipo reaccionó, aunque timidamente y únicamente la vuelta de Agustín le dio alas al equipo para escapar del descenso. Su entrada en Barakaldo, posiblemente el partido clave de la temporada, fue fundamental para que el equipo remontase un partido que tenían perdido. Con la aparición de Agustín en la segunda mitad de la jornada 30, los rojiblancos sumaron en esos 8 partidos y medio 14 puntos, el 33% de los que consiguieron los rojiblancos en toda la liga.

El debate sobre su lesión se abría el año pasado y la renovación de Roberto Aguirre daba motivos a algunos de sus detractores a decir que este año iba a ser suplente. Para su puesto se fichaba a tres hombres: Nacho Matador, Jocobo Trigo y Josete Malagón. Hasta el momento de su lesión no consiguieron sentarle en el banquillo y compartió la batuta del equipo con Nacho Matador. Ahora, con su lesión, jacobo se ha destapado y parece crecer a pasos agigantados.

Ahora a Agustín le esperan dos o tres meses en la grada. El equipo parece de momento no echarlo excesivamente de menos. Después del tiempo de recuperación deberá luchar por recuperar su posición en el once titular frente a Jacobo y Nacho. Josete parece ser que seguirá ocupando la defensa excepto cuando falte uno de los dos anteriores. El valor del capitán en lo deportivo parece inexcusable cuando ha convencido a Tomé, Ricar, Beto, Licenrazu y Aguirre, cuando ha sentado en el banquillo a Iván García, Edu Roldán, Curro Vacas, Jeffrey Hoogervost o Jacobo Trigo. Las dos últimas lesiones graves no han hecho más que agrandar su mito vivo y su importancia.

Al Zamora le toca sobrevivir sin su capitán, ausente durante mucho tiempo en los últimos dos años, pero desempeñando entre la afición esa función que le obliga su brazalete. El capitán está ausente, el capitán está dormido. Despertará para seguir conduciéndonos a la victoria.

jueves, 20 de octubre de 2011

Las prisas nunca fueron buenas

Cuando todavía no se ha cumplido un cuarto de la competición, en Primera, Segunda y Segunda B ya han caído ocho técnicos. La experiencia dice que cambiar tan pronto de entrenador no siempre acarrea buenos resultados, sino todo lo contrario. Suele llevar consigo mucha ansiedad para las plantillas, los directivos y la afición. El tiempo dirá si Mallorca, Cartagena, Huesca, Alavés, Poli Ejido, Burgos, Vecindario y Alcalá han acertado con el cambio o se hunden en sus respectivas ligas.
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Primera División se encuentra en la jornada 7, Segunda División en la 8 y Segunda División B en la jornada 9. Ninguna de las tres competiciones ha cubierto el 25% de la liga y ya han sido ocho los técnicos que han tenido que dejar su asiento y buscarse las habichuelas en el paro. Es lógico que en ocasiones sea necesario cambiar de entrenador cuando una mala dinámica se alarga en el tiempo o cuando el equipo, tras muchas jornadas no consigue abandonar los puestos de descenso. Sin embargo algunos clubes pecan de impacientes, y cuando todavía se están componiendo los equipos, deciden cambiar al director de orquesta para que suene otra melodía. A veces la culpa es de los instrumentos y en otras ocasiones lo único que se necesita es más tiempo de ensayo. Es cierto, que en algunas ocasiones es el director el que no sabe llevar a la banda, pero suelen ser las menos.

Este fenómeno, típicamente español (o no tanto), viene ocurriendo desde hace algunos años y cada vez con más frecuencia. Los directivos, los jugadores, los aficionados se vuelven cada vez más ansiosos por ver resultados y en la mayoría de los casos la inestabilidad acaba llevando al fracaso. Vamos a analizar los resultados que da hacer un cambio de entrenador antes de que se cumpla el 25% del campeonato.

Esta temporada

En Primera División se llevan siete jornadas disputadas y únicamente un técnico ha abandonado su banquillo. Ha sido Laudrup y por desavenencias con la directiva, no por motivos futbolísticos. El Mallorca con Laudrup caminaba por mitad de la tabla, sin agobios del descenso y parecía funcionar bien pese a la terrible modificación de plantilla que había sufrido teniendo que desprenderse de la mayoría de sus estrellas. Al banquillo balear llega Joaquín Caparrós, un experto en escenarios calientes y que ya arrancó su primer punto frente al Valencia.

En Segunda División, cuando todavía quedan 34 jornadas para acabar, es decir un mundo, el Cartagena ya ha cambiado de técnico y ha dimitido el Director Deportivo. Un equipo que viaja a la deriva desde que el año pasado el presidente, Paco Gómez, decidiera prescindir de David Buitrago cuando el Cartagena vivía uno de los momentos más dulces de su historia. El presidente decidió destituir a Paco López tras cuatro jornadas. En las cuatro siguientes el Cartagena ha sumado dos puntos y se siguen hundiendo en el farolillo rojo. Parece ser que el problema no estaba en el banquillo, pero una vez más se convirtió en el eslabón más débil.

En la jornada seis cayó Ángel Royo, entrenador del Huesca. Llevaba cinco puntos tras seis jornadas, ahora el equipo suma 6 puntos en 8 jornadas. Cuando el presidente oscense decidió cargarse a Ángel Royo el equipo estaba inmerso en la lucha por eludir el descenso, objetivo del club a final de temporada. El tiempo dirá si este cambio tan temprano le funcionará a los aragoneses.

En Segunda División B es dónde suele haber más cambios por el gran número de equipos. Este año no iba a ser distinto y en el grupo I ya han caído dos técnicos y varios están en entredicho. El Alcalá aguantó seis jornadas con el mismo técnico y volvió a utilizar para salvar su nave a Visnjic, que es la tercera ocasión en la que dirige a los rojillos. El cambio le ha sentado, de momento, muy bien al Alcalá, que ha encadenado dos victorias ante rivales de la zona media de la tabla. Este cambio de momento si le ha funcionado a su club. El otro equipo que cambió de técnico tan pronto fue el Vecindario, que dejó de contar con Agustín Déniz porque iban colistas del grupo, mismo puesto que tienen en la actualidad.

David Buitrago, anterior Director Deportivo del Cartagena.En el Grupo II el Alavés ha sido el último en sumarse a la fiesta de cambios de técnico, un equipo con demasiadas prisas por abandonar la división de bronce, y que le están haciendo cada año perder más posibilidades de volver a Segunda División. Luis de la Fuente ha durado nueve jornadas al frente de los babazorros, que están a cuatro puntos del play-off pero empatados con otros de los equipos llamados a pelear por el ascenso como la UD Logroñés o el Real Unión de Irún. En la zona de descenso se encuentra el burgos, colista y deshauciado por un verano nefasto de fichajes. Siete jornadas duró su entrenador y fue cambiado por Miguel Ángel Álvarez Tomé, un seguro de vida en estos casos pero que de momento no ha sido capaz de sumar ningún punto. El leonés ha cambiado la filosofía de juego de los burgaleses, pero con una plantilla bastante limitada tendrá que hacer maravillas para sacarlos del descenso. Además, el alto caché que tiene el preparador leonés limitará el poder de actuación de los castellanos en el mercado de invierno.

El grupo III de momento es el más tranquilo. Los 20 presidentes o juntas directivas de los equipos confían en sus técnicos tras estas primeras jornadas. Los habrá que estén más o menos contentos, pero todos de momento, pueden seguir trabajando.

En el grupo IV, Raúl Procopio, del Poli Ejido, ha sido la única víctima tras dejar a su equipo en la jornada 8 en el puesto 17. El equipo almeriense volvió a perder esta semana y se hunde un poco más en la clasificación.

Los pacientes

Es ley de vida en el deporte que para que unos ganen, otros tienen que perder. es ley de vida, por tanto, que siempre haya tres equipos en puestos de descenso en primera, y que haya otros tantos coqueteando con estos puestos. Lo mismo ocurre en el resto de categorías. Lo que diferencia a unos clubes con otros es la forma que tienen de gestionar estas crisis.

El año pasado en Primera División siete equipos cambiaron de técnico. Dos de ellos descendieron y otro no logró clasificarse para la Champions League, su objetivo a prinicpio de temporada. En Segunda División 9 equipos cambiaron de entrenador y hasta 14 técnicos fueron cesados (sin contar con los interinos que dirigieron al equipo en 1 o 2 encuentros). Cuatro de esos equipos descendieron, otros tres se salvaron por los pelos y el Valladolid no consiguió una plaza de ascenso directo a Primera División.

En Primera División, antes de la jornada 9 únicamente cambió el Sevilla y los resultados con Gregorio Manzano no cambiaron en demasía. Lo único que necesitaban los blancos es algo más de tiempo para conjuntar un equipo que se empezaba a conocer en la jornada 5. Además, el cambio de Antonio Álvarez por Manzano creó un clima de jugarse una final cada partido, que a la larga acabó agotando a la plantilla.

Sevilla Bandera de España Antonio Álvarez (1-5)
Bandera de España Gregorio Manzano (6-38)
Málaga Bandera de Portugal Jesualdo Ferreira (1-9)
Bandera de España Rafa Gil (10)
Bandera de Chile Manuel Pellegrini (11-38)
Zaragoza Bandera de España José Aurelio Gay (1-11)
Bandera de México Javier Aguirre (12-38)
Almería Bandera de España Juan Manuel Lillo (1-12)
Bandera de España José Luis Oltra (13-30)
Bandera de España Roberto Olabe (31-38)
Racing Bandera de España Miguel Ángel Portugal (1-22)
Bandera de España Marcelino García Toral (23-38)
Osasuna Bandera de España José Antonio Camacho (1-23)
Bandera de España José Luis Mendilibar (24-38)
Hércules

Bandera de España Esteban Vigo (1-29)
Bandera de Serbia Miroslav Djukić (30-38)

En Segunda División el 25% del campeonato se cumple en la jornada 10 - 11. Tenerife y Recreativo cambiaron de técnico antes de esa jornada. El Recreativo siguió coqueteando con el descenso aunque se salvó, pero lejos de puestos mucho mejores con los que quería aspirar el decano.

El Tenerife aguantó cuatro jornadas a Arconada y tras sus cuatro derrotas decidió cesarlo. No le sirvió de mucho ya que ni Alfredo Merino, ni Juan Carlos Mandiá, ni Antonio Tapia, ni David Amaral consiguieron salvar al equipo chicharrero.

Equipo Entrenador (jornadas)
Tenerife Bandera de España Gonzalo Arconada (1-4)
Bandera de España Alfredo Merino (5)
Bandera de España Juan Carlos Mandiá (6-21)
Bandera de España Antonio Tapia (22-32)
Bandera de España David Amaral (33-42)
Recreativo Bandera de España Pablo Alfaro (1-8)
Bandera de España Carlos Ríos (9-42)
Valladolid Bandera de España Antonio Gómez (1-14)
Bandera de España Javier Torres Gómez (15)
Bandera de España Abel Resino (16-42)
Gimnàstic Bandera de España Luis César (1-15)
Bandera de España Juan Carlos Oliva (16-42)
Ponferradina Bandera de España José Carlos Granero (1-18)
Bandera de España Tomás Nistal (19-20)
Bandera de España Claudio Barragán (21-42)
Albacete Bandera de España Antonio Calderón (1-24)
Bandera de España David Vidal (25-30)
Bandera de España Mario Simón (31-42)
Salamanca Bandera de España Óscar Cano (1-24)
Bandera de España Pepe Murcia (25-33)
Bandera de España Balta (34-42)
Las Palmas Bandera de España Paco Jémez (1-26)
Bandera de España Juan Manuel Rodríguez (27-42)
Villarreal B Bandera de España Javi Gracia (1-38)
Bandera de España José Francisco Molina (39-42)

En Segunda División B únicamente el Real Madrid Castilla se consiguió meter en play-off tras el cambio de técnico. En la zona baja, Real Oviedo, Zamora CF o Unión Deportiva Logroñés, por ejemplo, aguantaron más tiempo a sus técnicos y el cambio les sivió para subir posiciones. Al Barakaldo, Peña Sport, Pontevedra o Sporting B el cambio no les evitó un descenso de categoría.

De toda la vorágine del descenso en Primera División la pasada campaña, solo hubo dos equipos que no cambiaran de técnico: El Deportivo de la Coruña y el Sporting de Gijón. Los gallegos, viviendo de forma más o menos tranquila durante todo el año por plantel y por equipo, se vieron inmersos en la lucha por el descenso y no supieron escapar. Los esportinguistas, con un Preciado más que cuestionado tras sus dolorosas derrotas al inicio de la temporada y verse hundido en la clasificación, aguantaron al técnico que les devolvió a Primera y que les ha mantenido varios años. El resultado final fue una nueva salvación para los rojiblancos.

Caso parecido al del Sporting es el del Córdoba en Segunda División. Mientras otros equipos de la zona baja movían sus banquillos sin conseguir grandes resultados, el Córdoba se fue manteniendo fuera del descenso sin tener que recurrir a un cambio de entrenador.

Precedentes

Históricamente hay equipos que son bastante pacientes con sus técnicos y otros que siempre tienen a sus entrenadores en el disparadero.

Uno de los clubes que más veces ha cambiado de técnico en la última década es el Atlético de Madrid. La inestabilidad con la que ha vivido el club colchonero los últimos años ha hecho que los cambios de plantilla año tras año fueran innumerables. Su contrapunto en primera es el Sporting, quien pudo cortar la cabeza de Preciado en más de una ocasión pero que ahí sigue, pese a ir de nuevo colista, y todos los años ha conseguido salvar la categoría.

En Segunda División B hay dos clubes punteros que no viven su mejor momento, Real Oviedo y Deportivo Alavés. Están pasando las mismas penurias, avocados a luchar en un pozo de difícil salida y sin poder dominar como lo habrían hecho en otras épocas. Puede que el paso por Tercera División le hiciera ver de una forma distinta a los ovetenses lo que es la División de Bronce, pero la forma de actuación de sus dirigentes, en el tema de entrenadores, es diametralmente opuesta.

Deportivo Alavés

Con la final de la UEFA demasiado cerca en el tiempo, el descenso a Segunda División B en 2009 instalados en plena Ley Concursal es una losa demasiado grande para los babazorros. El club se asienta bien en la nueva categoría y coquetea con los puestos de ascenso toda la temporada, sin embargo, el baile de entrenadores acababa de empezar. (En realidad es posiblemente una herencia de la época Piterman dónde en 2006 pasan por el banquillo alavés Chuchi Cos, Fabri, Mario Luna y Quique Yagüe)

La primera temporada Pereira dura 23 jornadas cuando está a 5 puntos del play-off de ascenso. Su sustituto fue Ocenda que en la última jornada pierde en casa frente al Pontevedra y se queda fuera del play-off de ascenso. El segundo año coge las riendas Miguel Ángel Álvarez Tomé. Mantiene al Alavés todo el año en playoff, sin embargo, desde diciembre se oyen voces críticas que aconsejan su destitución. Tomé acaba la temporada, pese al nerviosismo que existe en la entidad, pero cae en el play-off frente al Lugo. Los directivos alaveses deciden no renovarle.

En esta temporada Luis de la Fuente ha durado nueve jornadas. Como Pereira hace dos años está a cinco puntos del play-off, con la salvedad este año que varios equipos llamados a esos puestos también se encuentran en su situación. El equipo lo acaba de coger Granero, que ya ascendió a Segunda División con Alicante y Ponferradina. Es probable que relance al equipo hacia cotas más altas, porque tiempo hay de sobra, pero veremos si la situación de nerviosismo que existe en el club le deja trabajar.

Real Oviedo

El Real Oviedo quiere borrar una de las épocas mas negras de su historia. Descensos administrativos, ascensos fallidos y el eterno pozo de las categorías de Segunda B y Tercera. El primer año (tras volver por segunda vez de Tercera División) en la 2009 - 2010, con Pichi Lucas en el banquillo cuaja una gran temporada y acaba segundo de grupo, aunque no consigue ascender. Al contrario que en Vitoria, al año siguiente sigue como técnico azulón. A las 12 jornadas, con el equipo coqueteando con el descenso le llega su destitución. el equipo lo coge de forma interna José Manuel que aguanta otras 13 jornadas hasta la llegada de Pacheta. Los dos técnicos tuvieron tiempo suficiente para demostrar su valía en el banquillo, y por el motivo que fuera, no fueron capaces de sacar al equipo de abajo. Pacheta si consiguió llevar al equipo a zonas más nobles, incluso acabó luchando por los puestos de Copa del Rey. Una vez finalizada la campaña se renovó al técnico.

El técnico ovetense no ha tenido un inicio de temporada plácido y actualmente se encuentra duodécimo con 11 puntos. El consejo de Administración todavía confía en Pacheta y no lo ha destituido como si han hecho los dirigentes del Alavés con Luis de la Fuente.

El tiempo acabará dictando sentencia de la manera de obrar de Oviedo y Alavés. El resultado, posiblemente, no se verá a final de temporada, pero si a largo plazo, cuando al estabilidad de uno o otro club sea necesaria para su posible ascenso.

Europa

Es irreal pensar que en España se pueda llegar a tener entrenadores como Ferguson o Wenger con tantos años a sus espaldas en clubes punteros como Manchester o Arsenal. El Real Madrid habló durante un tiempo de Vicente del Bosque como su Ferguson, aunque duró más bien poco. En el FC Barcelona se cuestiona año tras a año la posible continuidad de Guardiola al frente del equipo, además, sus mensajes, no parecen otorgar mucha fe a que continúe otros 10 años en el club blaugrana.

Al margen de Ferguson o Wenger y técnicos que llevan en su puestos años y años. ¿Cambian el resto de ligas europeas tanto de técnico durante la temporada como la española?

Entrenadores destituidos en 2010 - 2011 (40)

España: 8

Inglaterra: 5

Alemania: 12

Italia: 11

Francia: 4

Entrenadores destituidos en 2009 - 2010 (43)

España: 9

Inglaterra: 5

Alemania: 10

Italia: 16

Francia: 3

Entrenadores destituidos en 2008 - 2009 (40)

España: 10

Inglaterra: 9

Alemania: 5

Italia: 11

Francia: 5

Aunque tenemos en el pensamiento colectivo que en España se respeta muy poco a los entrenadores, la media española es igual a la alemana e inferior a la italiana. Muy por debajo se sitúan Francia e Inglaterra que parecen tener más cultura de entrenador.

La experiencia dice que las prisas nunca son buenas y no por antes cambiar de técnico se consiguen mejores resultados, sino todo lo contrario. Inestabilidad es la palabra con la que conviven muchos clubes a lo largo de la temporada y el fallo en sus objetivos es el resultado. De los equipos de Primera y Segunda que cambiaron de técnico el año pasado en las primeras jornadas, la mayoría vio como no cumplía su objetivo. Los que esperaron más tiempo obtuvieron, por lo general mejores resultados. habrá que esperar, pero el futuro de Cartagena, Huesca, Vecindario, Alavés, Poli Ejido, Alcalá y Burgos se plantea muy negro.